El barrio medieval de Sainte-Croix

Hacia 1080, el vizconde de Bearn, Centulle V el Joven, reconstruyó una ciudad que llamó Olorón sobre las ruinas de la antigua zona defensiva. La dotó de numerosos privilegios sobretodo comerciales y militares. La ciudad empezó entonces a adquirir importancia y acudían soberanos extranjeros y cada vez más peregrinos de camino a Santiago de Compostela.

Muchas huellas dan fe de este rico pasado medieval, como las casas de entramados que albergaban una parte del mercado, la Casa del Senescal, el Ayuntamiento y su cárcel donde el rey Louis XI pasó una temporada.